Comienza
sus estudios en colegios y academias y empieza a estudiar música, cosa que su
madre le había inculcado desde que naciera, ya que ella era profesora de piano
y canto. Se examina de solfeo terminando todos los cursos
y comienza a estudiar piano, pero cuando termina la carrera le da a su madre
un gran disgusto porque ella no quiere ser pianista, quiere ser batería, y a
los 16 años se examina como profesional de ese instrumento, convirtiéndose en
la única mujer batería en Europa.
En el año
1.971, conoce en un recital en Zaragoza a la persona que va a hacer que Corita
grabe su primer disco. Un LP que se llamará “12 Hits de 1900”, dedicado al cuplé.
Desde entonces, “La Violetera” se convierte en su buque insignia. Ese mismo
año, durante una actuación en Caspe conoce a la Orquesta Maravella y, al oírla
cantar, la contratan por dos temporadas para ir a la entonces Unión Soviética.
Corita es la tercera cantante española que pisa suelo ruso. Entre otros galardones
a lo largo de su carrera, puede ostentar la Medalla a la mejor cantante extranjera
en Rusia.
Seguirían
sus actuaciones con su propia orquesta y, Javier Barreiro, conocedor de sus
dotes para el cuplé, quiere que represente a España con ese género en Groninghen
(Holanda), en un congreso. Allí se traslada
y el éxito sería total. Se sucederían
actos como, Congreso de Cuplé Sicalíptico en Lucena (Córdoba), actuaciones en
Nueva York, París, Japón… todo ello con el género que a ella le encanta y vive,
“El Cuplé”. Siempre dice que le empezó
a gustar el día que, a la edad de doce años, en un programa de Televisión Española,
vio interpretar “La Violetera” a Raquel Meller. Desde entonces, sus mayores éxitos son con ese género que, desgraciadamente,
se va perdiendo poco a poco.
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